Vaginismo: una enfermedad que afecta a más mujeres de las que parece

Algunas mujeres sufren a lo largo de su vida un problema vaginal complejo e incapacitante, a la par que muy frustrante: estamos hablando del vaginismo.

El vaginismo es un problema que tiene lugar, como su nombre sugiere, en la zona genital femenina. Este se concreta en la imposibilidad de mantener relaciones sexuales pues, debido a esta disfunción, las mujeres tienen vaginas pequeñas o estrechas, de lo que se deriva incomodidad, ardor y dolor.

No obstante, sus consecuencias van más allá de las relacionadas con el sexo, pues, por ejemplo, a la hora de realizar un examen ginecológico, tampoco nos será posible. Otra situación problemática sería la colocación de tampones o copas menstruales, por lo que las opciones de la mujer se verían reducidas.

¿Por qué sucede esto? Es consecuencia de un espasmo muscular que tiene lugar en los músculos que rodean la vagina, de forma totalmente involuntaria. Esto le sucede a muchas mujeres.

Es importante dejar claro que, pese a esta dificultad, las mujeres pueden disfrutar de alternativas sexuales que les provoquen el orgasmo, pues esta disfunción no está relacionada, para nada, con la respuesta sexual: solamente lo está con la respuesta muscular.

Tipos de vaginismo

Existen diferentes grados de esta patología sexual: un grado bajo será más leve, mientras que uno alto será casi incapacitante.

Vaginismo total: este sería el caso más extremo, pues el cierre provocado por el espasmo es enorme, de manera que es casi imposible acceder a la vagina. A su vez, se acompaña de un dolor muy intenso, lo que provoca que se estimule, a mayores, la contracción de los músculos vaginales. Por lo tanto, se produce este efecto de “pescadilla que se muerde la cola”: espasmo muscular por el cual la penetración causa dolor, y este a su vez provoca más contracción.

Vaginismo selectivo: en estos casos, la imposibilidad se limita al acto sexual en sí, pero no a la hora de realizar exámenes médicos o colocarse un tampón.

Además, el vaginismo puede ser:

– Vaginismo primario. Es intrínseco a la persona, es decir, lo ha padecido toda la vida.

– Vaginismo secundario. Al contrario que el primario, este aparece en la vida de la mujer en un momento determinado. Puede ser que lleve 10 años siendo activa sexualmente y, de repente, le comience a suceder. Por lo general, estos casos se asocian a situaciones traumáticas (abuso sexual), o dolorosas (postparto). Nuestro cuerpo relaciona directamente la penetración con malestar y dolor, por lo que nuestro cerebro enviará órdenes de contracción muscular.

¿Qué tratamiento existe para el vaginismo?

El tratamiento de esta patología requiere un abordaje terapéutico complejo e interdisciplinar. Incluirá terapia sexual, psicológica y médica. La médica será individual, pero las otras dos se verán favorecidas si también se incluye a la pareja.

Los resultados son muy positivos pues, en más del 95 % de los casos, se consigue paliar esta contracción, mediante pautas relajantes (los llamados ejercicios de Kegel para el suelo pélvico) y de control (dilatadores vaginales, los cuales ayudan a tomar conciencia del cuerpo).

En definitiva, el vaginismo es una enfermedad compleja que, si se aborda correctamente, tiene un alto índice de mejora.

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